A veces damos por sentado cosas tan simples como subir unas escaleras, movernos con libertad o sentarnos a trabajar unas horas.
Pero basta un momento incierto para que todo cambie.
Pierdes un poco de independencia, de movilidad, y empiezas a cuestionarte si antes estabas valorando bien tu tiempo, tu cuerpo y las cosas cotidianas.
También aprendes que hay momentos en los que el trabajo puede esperar. Demos, keys, playtests, videos, ediciones, publicaciones… todo puede quedarse pendiente cuando toca cuidarte y recuperarte.
Hoy, por fin, vuelvo a dormir arriba con mi familia. Aún hay camino por recorrer, pero también razones para agradecer.
Seguimos avanzando, solo que a veces avanzar también significa saber detenerse un momento y valorar lo que ya tenemos.
